Cuando pienso con Malena intento olvidarme; dejo que las palabras me sean reflexivas. La cuestión es con ella y evito que me interpele; que me haga preguntas. La cuestión he dejado de ser yo. No sucede de ninguna forma por mi, al interior de mi, desembocando en mi. Puede ser que la cuestión sea para mi pero en ese caso es para los dos porque aquí no soy yo.